Creado igual, envejecido distinto
Diez servidores creados con el mismo código nacen idénticos. Seis meses después ya no lo son: a uno se le instaló una herramienta para diagnosticar un problema, otro no recibió el último parche, en un tercero alguien creó un usuario temporal que nunca se borró.
La infraestructura como código resuelve cómo nace un servidor. Lo que pasa durante su vida necesita otra herramienta: la gestión de configuración, guiada por una línea base.
Qué es una línea base
Una línea base es la descripción escrita de cómo debe estar configurado un tipo de servidor:
- Sistema y parches: versión y nivel de actualización esperados.
- Paquetes: qué debe estar instalado y qué no.
- Usuarios y accesos: quién puede entrar y cómo (por ejemplo, solo con clave, nunca con contraseña).
- Servicios: qué debe estar en marcha y qué debe estar apagado.
- Endurecimiento: ajustes de seguridad del sistema.
- Registro y monitorización: que envíe sus registros y métricas adonde corresponde.
Aplicar y comprobar, no solo aplicar
La línea base se usa de dos formas:
- Para aplicar: una herramienta lleva cada servidor a la configuración descrita, de forma repetible (como en declarar, no ordenar).
- Para comprobar: con regularidad, la misma herramienta revisa cada servidor sin cambiar nada y genera un informe con lo que cumple y lo que no.
Ese informe periódico, fechado y guardado, es muy valioso: muestra la evolución de cada servidor, sirve de evidencia en una auditoría y permite ver de un vistazo qué máquinas necesitan atención.
Una línea base por tipo, no por máquina
No se escribe una línea base para cada servidor, sino para cada tipo: servidor web, servidor de base de datos, puesto de trabajo de administración. Cada máquina declara su tipo y hereda su línea base.
Comprobar regularmente cada servidor contra su línea base lleva a la pregunta más amplia: ¿qué hacer cuando la realidad se aleja del código?
Cómo lo aplicamos: Automatización e IaC.