Un nuevo tipo de miembro del equipo
Un asistente de IA con acceso a un repositorio y a una terminal puede hoy construir una aplicación, desplegarla en un entorno de pruebas, escribir su documentación y corregir sus propios errores. Hace en horas lo que antes llevaba días.
La tentación es dejarle hacerlo todo. El riesgo es el mismo que con cualquier persona nueva con demasiados permisos: que haga algo irreversible con mucha confianza y sin el contexto suficiente.
Repartir por tipo de decisión
La forma de trabajar que funciona reparte el trabajo según el tipo de decisión, no según la dificultad:
El agente ejecuta, con autonomía:
- Construir y probar según la especificación aprobada.
- Desplegar en entornos de desarrollo y aceptación.
- Escribir y actualizar la documentación, el estado y la bitácora.
- Corregir lo que las validaciones automáticas rechazan.
La persona decide, siempre:
- Aprobar la especificación (qué se va a construir).
- Validar en aceptación (¿es lo que se pidió?).
- Autorizar el paso a producción.
- Cualquier cambio irreversible: borrar datos, tocar la red pública, cambiar registros de dominio.
Lo que hace que funcione
- Las compuertas están escritas y el agente las conoce: sabe dónde tiene que detenerse y esperar.
- Los permisos coinciden con el reparto: el agente no tiene credenciales para lo que no debe hacer solo.
- Todo queda registrado: lo que hizo el agente aparece en la bitácora igual que lo que hace una persona.
- El agente explica antes de actuar en todo lo que toca a otros: qué va a cambiar y por qué.
El reparto funciona si el agente sabe con precisión qué está bien y qué no. Eso no lo decide el agente: lo deciden las reglas que escriben las personas.
Cómo lo aplicamos: Ingeniería de Plataforma.