Dos formas de usar la IA
Hay dos formas de incorporar la inteligencia artificial al trabajo técnico. En la primera, se le pide que decida: que proponga la arquitectura, que elija las herramientas, que establezca cómo se hacen las cosas. Es rápido, y el resultado es una organización que trabaja como trabajaría un modelo genérico, sin identidad propia y sin saber por qué hace lo que hace.
En la segunda, las personas escriben las reglas (normas, convenciones, compuertas, criterios de calidad) y la IA trabaja dentro de ellas: las aplica al ejecutar y las comprueba al revisar. Es la que practicamos.
La doble interpretación
Una regla escrita se interpreta dos veces: cuando la persona la escribe y cuando la IA la aplica. La mayoría de las veces ambas coinciden. Cuando no, aparecen dos casos muy distintos:
- Incumplimiento: el trabajo no cumple la regla. Se corrige.
- Discrepancia: la IA entendió la regla de otra forma que su autor. Eso no es un error de la IA: es una regla ambigua. Se aclara la regla, y la siguiente vez ya no habrá duda.
Con el tiempo, ese ciclo produce algo valioso: un conjunto de reglas cada vez más precisas, escritas en el lenguaje propio de la organización, que cualquier persona nueva (o cualquier agente nuevo) puede aplicar desde el primer día.
Qué se necesita
- Reglas escritas, no implícitas. Si una regla solo existe en la cabeza de alguien, la IA no puede aplicarla ni comprobarla.
- Reglas comprobables. "Que el código sea limpio" no se puede validar; "ningún secreto en el repositorio" sí.
- Un registro de discrepancias y alguien que las revise.
- La última palabra para las personas en todo lo que la regla no cubre.
Cierre de la serie
Software que se puede auditar, una plataforma tratada como producto, fases y compuertas, especificación, plantilla, registro, secretos, estado, artefactos idénticos, entornos comparables, validación automática, trazabilidad, aprendizaje de los fallos y agentes que trabajan bajo reglas humanas. Todo apunta a lo mismo: que el sistema siga funcionando, y se pueda explicar, cuando quien lo construyó ya no está mirando.
Cómo lo aplicamos: Ingeniería de Plataforma.