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Cifrar no basta

Casi todo está cifrado hoy por defecto, y aun así los datos se filtran. La protección real depende de quién controla las claves, de saber qué datos son sensibles y de dónde están, y de que el acceso descifrado esté tan vigilado como el cifrado.

Línea de servicio Ciberseguridad

"Todo está cifrado"

Es una de las respuestas más tranquilizadoras de una revisión de seguridad, y una de las que menos dice. Los proveedores cloud cifran casi todo por defecto. Pero si cualquiera con acceso a la base de datos puede leerla descifrada, el cifrado protege de muy poco: de que alguien robe el disco físico del centro de datos.

Las tres preguntas que importan

Tres preguntas además del cifradoClasificación, control de claves y acceso a los datos descifrados, con lo que suele fallar en cada una.SEGURIDAD · DATOSTres preguntas además del cifrado1¿Qué datos son sensibles y dónde están?Clasificación: público, interno, confidencial, personalLo que suele fallar: datos personales copiados en pruebas2¿Quién controla las claves?Claves gestionadas, rotadas y con registro de cada usoLo que suele fallar: la misma persona administra claves y datos3¿Quién lee los datos descifrados?Roles concretos, lecturas registradas, revisión periódicaLo que suele fallar: «todo el equipo» tiene acceso de lectura El cifrado por defecto solo protege el disco físicoN100F · n100f.com

¿Qué datos son sensibles, y dónde están? Sin clasificación, todo se protege igual: o demasiado poco o demasiado. Clasificar (por ejemplo: público, interno, confidencial, personal) permite aplicar más controles donde de verdad importa, y saber dónde vive cada tipo de dato (como en los datos primero).

¿Quién controla las claves? Para los datos más sensibles, conviene que las claves las gestione la organización (no solo el proveedor por defecto), con rotación periódica, separación entre quien administra las claves y quien administra los datos, y un registro de cada uso de cada clave.

¿Quién puede leer los datos descifrados? Es la pregunta más importante y la más olvidada. El acceso a datos confidenciales se concede por roles concretos, se registra cada lectura relevante y se revisa periódicamente quién lo tiene (con la lógica del mínimo privilegio).

Cuando los datos salen

Los datos también se copian: a entornos de prueba, a herramientas de análisis, a ficheros que alguien descarga. Cada salida es un punto de fuga:

  • Los entornos de prueba no usan datos personales reales sin anonimizarlos.
  • Las exportaciones se registran y se limitan a quien las necesita.
  • Las copias de seguridad tienen la misma protección que el original, porque contienen lo mismo.

Con los datos protegidos dentro de la nube, queda un caso que casi todas las organizaciones tienen y pocas resuelven bien: acceder de forma segura a lo que vive fuera de ella.


Cómo lo aplicamos: Ciberseguridad.

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