Primero las fronteras, después los servicios
Un diagrama de arquitectura suele empezar por los servicios: aquí la base de datos, aquí la aplicación, aquí la cola. El resultado es un mapa de piezas sin bordes, donde no se ve qué está expuesto, qué es interno y qué pertenece a quién.
Diseñar por zonas invierte el orden: primero se dibujan las fronteras y después se coloca cada componente dentro de la zona que le corresponde. La pregunta deja de ser "qué servicios uso" y pasa a ser "qué puede hablar con qué, y por dónde".
Tres tipos de zona
Zonas de red. Dónde puede llegar el tráfico: lo expuesto a internet, lo interno, lo aislado. Cada salto entre zonas pasa por un punto controlado.
Zonas de confianza. Qué nivel de protección necesita cada parte según los datos que maneja. Los datos personales o financieros viven en una zona más restringida que un servicio de contenido público.
Zonas de entorno. Desarrollo, pruebas y producción separados de verdad, sin atajos entre ellos.
Reglas del método
- Cada componente vive en una sola zona. Si parece estar en dos, son dos componentes.
- Los flujos entre zonas se numeran y se describen: quién inicia, por qué puerto o protocolo y con qué autenticación.
- Las zonas se distinguen por color, de forma consistente en todos los diagramas de la organización. El lector aprende a leerlos una vez.
- La zona de seguridad y observabilidad es transversal: registro, monitorización y gestión de identidades llegan a todas las demás.
- Lo pendiente se dibuja distinto (por ejemplo, con línea discontinua), para que el diagrama diga la verdad sobre lo que existe y lo que no.
Por qué funciona
Un diagrama por zonas responde de un vistazo las preguntas que importan en una revisión: qué está expuesto, dónde están los datos sensibles, qué pasa si cae una zona y qué hay que proteger primero. Y como las zonas son estables, el diagrama sobrevive a los cambios de servicios: se cambia una pieza dentro de una zona sin redibujar todo.
Cómo lo aplicamos: Arquitectura Cloud.