La prueba de los seis meses
Hay una forma sencilla de saber si una organización construye software gobernado. Se elige una aplicación que lleve seis meses en producción y se hacen cinco preguntas:
- ¿Qué versión exacta está corriendo ahora?
- ¿Quién aprobó que pasara a producción, y cuándo?
- ¿Qué requisitos debía cumplir, y dónde están escritos?
- ¿Por qué se tomaron las decisiones importantes?
- Si mañana se va la persona que la construyó, ¿puede otra mantenerla?
En la mayoría de los casos, las respuestas son "creo que la última", "lo hablamos en una reunión", "estaban en un correo" y "habría que preguntarle". Nada de eso es un fallo técnico. El software funciona. Lo que falta es el ciclo de vida: la forma de llevar una aplicación de la idea a producción dejando rastro de cada paso.
Gobernar no es frenar
La palabra "gobierno" suele asociarse a comités, formularios y semanas de espera. No tiene por qué ser así. Un ciclo de vida bien diseñado es casi invisible para quien trabaja dentro de él, porque la mayoría de los pasos son automáticos y los que no lo son están claros.
Lo que sí exige es disciplina en unas pocas cosas:
- Cada aplicación pasa por fases reconocibles, y para cambiar de fase hay una compuerta con un responsable.
- Lo que se va a construir se escribe antes de construirlo.
- Hay una sola fuente para lo que todos necesitan saber: qué aplicaciones existen, dónde viven, quién es su dueño.
- Lo que se despliega es exactamente lo que se probó.
- Cada paso deja registro.
De qué va esta serie
Esta serie recorre ese ciclo completo, como lo construimos y lo aplicamos: por qué una plataforma interna es un producto, cómo nace una aplicación, de dónde saca su verdad, cómo se construye y se despliega sin sorpresas, cómo se opera y se aprende de los fallos, y qué papel tiene la inteligencia artificial cuando las reglas las ponen las personas.
Empezamos por la pregunta de fondo: ¿para quién es una plataforma?
Cómo lo aplicamos: Ingeniería de Plataforma.